Moradillo de Sedano: destaca sobre el resto de la localidad la iglesia románica de San Esteban, del siglo XIII, y en ella la excelente y fina talla de su portada, dominada por el Pantocrator y detalles de gran calidad. Casas típicas y blasonadas completan el armonioso conjunto.

Sedano: en los diferentes barrios de la capital del Valle abundan las buenas casonas de sillar, algunas de las cuales lucen esbeltos escudos en sus fachadas. Junto a la iglesia parroquial, que se alza en la silueta del conjunto, se hallan unas curiosas tumbas antropomorfas. Perdido se encuentra uno de los escenarios más privilegiados de Sedano: en el barrio de Lagos, bajo un puente, el río Moradillo forma una vistosa cascada.

Gredilla de Sedano: la talla de la Virgen resalta sobre el tímpano de esta románica iglesia de San Pedro y San Pablo.

Tubilla del Agua: el agua es protagonista en sus calles, formadas por típicas casas de piedra y madera.

Covanera: en sus cercanías se localiza el famoso Pozo Azul, una surgencia kárstica cuyas cristalinas aguas vierten al Rudrón.

San Felices: la ribera del Rudrón es muy atractiva para los pescadores. Las formas rocosas son caprichosas.

Valdelateja: el núcleo se desarrolla en estrechas callejuelas y resulta de interés para los amantes de las casas de piedra y de madera bien rehabilitadas. Sobre el pueblo, la ermita prerrománica de Santa Centola y Elena posee un emplazamiento muy original en un cerro aislado. Hasta allí es posible ascender por una empinada senda que parte del pueblo. Para dar un paseo más accesible, la pista paralela al Rudrón nos acerca hasta la Posada del Balneario. Podemos regresar por la senda de la ribera, entre la pista y el río.

Quintanilla-Escalada: el Ebro divide en dos a este núcleo. En la margen derecha llama la atención la esbelta torre de su iglesia, en torno a la cual se extiende el caserío. Para acceder a pié a la Ermita de NĒ SĒ de Ebro, una pista comienza frente a la Estación de Servicio; es un sencillo paseo sin dificultad, que ronda los 8 kilómetros.

Escalada: este núcleo, junto al Ebro, se encuentra presidido por las torres de los Gallo y una iglesia románica con amplia portada. En el interior del pueblo varias casonas aún conservan llamativos detalles en sus fachadas.

Orbaneja del Castillo: estamos en uno de los conjuntos rurales más bellos de España. El pueblo, a orillas del Ebro, se ha adaptado a la pendiente. Un arroyo nace en una cercana cueva y divide al pueblo en dos, antes de que sus aguas se precipiten formando varias cascadas. El núcleo ha sabido mantener las líneas de la arquitectura popular. Frente al pueblo, en los farallones rocosos, sobrevuela el buitre leonado y se aprecia la silueta de Africa. Orbaneja nos dejará un agradable recuerdo.

Gallejones: la casa tradicional mantiene la apariencia de las construcciones cántabras, en las que la solana es un elemento básico.

Villanueva Rampalay: en pleno Valle de Zamanzas, fue necesaria la construcción de este imponente puente para atravesar el caudaloso Ebro.

Tudanca: se trata de un conjunto único. Al privilegiado escenario que ha creado el Ebro antes de adentrarse en la Sierra de Tudanca, se suma el atractivo encanto que posee este núcleo rural, por el que parece que no ha pasado este siglo.

Pesquera de Ebro: un esbelto puente sobre el Ebro da acceso al interesante conjunto medieval, en el que abundan las fachadas de sillería y los blasones. Frente al Mesón del Cañón, destaca un escudo y una original inscripción que hay que leer. La iglesia y su crucero son los otros alicientes del pueblo.

Cortiguera: hasta este núcleo se llega por una pista en mal estado. La visita nos hará recapacitar sobre el estado del patrimonio, sobre todo al ver las ruinas de lo que un día fue un sólido palacio realizado en sillería, y del que aún lucen espléndidos escudos.


D.G.V. Diseño Gráfico - Mesón el Cañon